Los gustos musicales siempre serán determinados por la personalidad de cada quien, sin embargo, para la suerte de muchos, siempre hay alguien que nos da el empujón a escuchar cierto grupo o género, un amigo, hermano y ¿Por qué no? Nuestros padres. Directa o indirectamente las influencias están en el aire.
Cuando era una niña, desde la radio hasta la televisión podías encontrar cualquier variedad de estilos musicales para elegir, y la mayoría de los hermanos mayores de mis amigos podía decirse que tenían suficientes “cassetes” y grabaciones de eso que desde afuera simplemente se llama rock, como para decir que no pude dejar de percibirlo. Eso le paso a más de uno, padres con discos de acetato de grandes bandas, colecciones de conciertos, etc; aunque no miento, para otros no fue tan fácil acceder a este mundo.
No obstante, la generación que nos sigue, a veces, suele ignorar toda esa herencia que ya lleva varias generaciones como lo es el buen metal, gracias al nacimiento de tanta cosa rara, emos, excesos de pop, y aunque no lo quiera admitir, la peor pesadilla y posible indicio de un apocalipsis cercano: el reggeatón. Es esa cosa horrible que anda por cuanta calle y avenida de la ciudad existe, ni mtv sobrevive a esa desgracia, y mucho menos la radio y las publicidades, ahora todos creen que hacer reggaetón te hará millonario, y si vas a una fiesta infantil, matrimonio, quince años y graduaciones, el elemento en común es el mismo. La que debe ser nuestra generación de relevo, está siendo infectada por un virus aterrador, del cual deben salvarse pues llevarán la responsabilidad de multiplicar lo que tanto nos ha costado construir, y más en este país, que pasó de ser tarima exclusiva de sábado sensacional y Olga Tañon, a dar importantes señales de apoyo y paso al buen metal, grandes conciertos, concursos de nuevas bandas, y demás.
Me lleno de orgullo al decir que debemos seguir como lo hemos venido haciendo, explotando nuestras raíces musicales, creando nuevas visiones, y educando a los que vendrán después, sean hermanos menores, primos, hijos; hacerles saber que la buena música se construye a partir de buenas bases, y dejar que conozcan cada vez más, incentivarlos a no caer en drogas, música emo, enseñarles valores, y darles oportunidad si quieren desarrollar sus talentos.
Gracias a los dioses del rock and roll y a las grandes ideas, hoy en día no sólo en la película de Jack Black hay escuelas de rock, cada vez los más pequeños se interesan más y se unen a nuestras filas, hay niños de 6 años que desarrollan habilidades en cualquier infinidad de instrumentos, escuelas y conservatorios de música llenos de aquellos que no sólo saben de Beethoven, también de John Petrucci, Iron Maiden, Kiss y pare de contar. Así que a disfrutar y no dejar que muera jamás la Ardiente Llama del Metal entre nosotros y el futuro de la sociedad, que si seguimos con suerte, acabarán con la contaminación musical actual (si es que se le puede llamar así).
LARGA VIDA AL METAL … MÁS ALLÁ DE LAS GENERACIONES