Todo sea por el Metal...

En todas las artes, existen los fans, en todos los medios y en sus diferentes géneros, y bueno…siendo honestos los metaleros tienen la mejor y la peor fama. La peor porque siempre tiene que aparecer el famoso “acaba trapo” que va al concierto y lo que menos hace es disfrutarlo porque llega con la borrachera a mil por hora y un rato después la está pasando dormido mientras suenan las mejores canciones o termina vomitando por una pared por ahí y pues, su atención no se centra precisamente en la música. Pero la mejor, porque entre toda la cantidad de artistas que pueden visitar tierras metaleras, como en este caso en particular hablaré de nuestro país, una vez que vienen, quieren hacerlo de nuevo. (Bueno…hay excepciones que ya conocemos).

Nuestra cultura metalera es algo que muchas personas envidian a diario (Obviando la parte de los metaleros acaba trapos, ya que hacemos hasta lo imposible por realizar nuestras metas, bien sea para ver una banda o estar en una, dejar de comer, de comprarnos ropa, de ir a clase, caminar para no agarrar ruta, dejar de trabajar un día, o en su defecto, trabajar vuelto nada agotado por un ensayo, toque o algún otro compromiso.

Con todo y que la movida esta baja…los últimos veces han sido los mejores, han venido los grandes y los no tan conocidos, bandas de Power, Thrash, Death, Black, Symphonic, Gothic y pare de contar…de todas partes del mundo y ahora es cuando faltan eventos…estamos a días de recibir a Dark Tranquility, Lacuna Coil y Job for a Cowboy; la emoción aumenta con la proximidad del Gillmanfest…y si…Lamb of God también viene. Pero todo esto significa algo muy importante: la situación económica está algo complicada para muchos y sin embargo que no hacemos por ir a uno de estos conciertos. Por lo que he escuchado, hay quienes han vendido las plantas de sus instrumentos, sus laptops, computadoras, televisores, sacrificado cuotas de la universidad, han quitado más fiado que la palabra, se escapan del trabajo, fingen tener raras gripes tropicales, o decir que la comida no les cayó bien…todo por un concierto, esto sin contar a los valientes que sin tener ni pasaje…resuelven a última hora y salen con franelas, baqueta, pajuela, y hasta foto de la banda.

Personalmente yo de grandes sacrificios económicos y trasnochos consecutivos no he pasado…pero sé que por mis grupos favoritos he estado a punto de irme en cola solo para intentar oír así sea desde afuera su música y decir que estuve allí. Pero ojo, esta es la parte de los fanáticos que esperan años para saber que sus ídolos vienen al país y que si pudieran, venderían a su familia para ir.

Está también la otra cara de la moneda: Los músicos. Si. La pregunta no es ¿qué hacen?…si no...¿Qué no hacen los metaleros venezolanos para sacar adelante un proyecto, convertirlo en banda, hacer música propia y darse a conocer? Esos son otros que dejan de comer si tienen que comprar cuerdas nuevas, que se aguantan aguaceros porque van a tocar, que sacan de donde no tienen para pagar un ensayo y no parar la práctica, y que buscan trabajos que odian con toda su fuerza para pagar la grabación de un disco o un demo (Incluso se cortan su amada melena para conseguir dicho trabajo), duermen en una plaza, porque después del toque no encontraron como irse a su casa, y arriesgan a sacar sus valiosos instrumentos a la calle con ellos día, noche y madrugada así tengan que andar a pie. Trabajan con sus padres, cuidan hijos ajenos, dan clases de música, y se aguantan eternos viajes a lo largo de la ciudad o de estados; con el fin de seguir en la visión de algo que comienza como un sueño y se vuelve su vida. Quienes son profesionales, entregan parte de su vida a sus carreras para poder tener algo que sustente los gastos que genera una banda; otros cruzan fronteras si pueden detrás de ese pedal que tanto quieren o esos platillos perfectos para sonar como se debe. Y ni hablar de lo que pueden pasar entre molestias, incomodidades y demás si al momento en que finalmente tocan en vivo se va la luz, se daña un cable, se revienta una cuerda, se daña un platillo, o simplemente los técnicos de sonido no tienen NI IDEA, de lo que están haciendo, el transporte no llegó o como alguien me dijo por ahí, terminaste montándote en un camión que te dio la cola pero antes habían montado vacas en él.

Pero eso es solo un poco de lo que pueden hacer…lo que me falte...bueno señores...tienen oportunidad de completar mis líneas…y contar que es lo más importante, difícil o raro que han hecho para hacer música o escuchar a sus bandas favoritas.
Hoy en día debido a las tantas complicaciones existentes que perturban la libertad de expresarnos como personas dueñas de hacer lo que queramos, (por cuestiones conductuales, de discriminación, falta de información, etiquetas que generan una mala reputación, etc…) la mayoría de las veces, dejamos mal parada a la sociedad, pues: “nos importa un bledo lo que esta señora (SOCIEDAD) tenga preparado para nosotros, siempre terminamos haciendo lo que nos gusta.”

A pesar de los problemas de dinero, tiempo y espacio, no quiere decir, que no sea necesario adaptarse a leyes de la vida y supervivencia diaria a nivel intelectual, personal y profesional; pero podremos hacerlo y salir adelante con nuestra pasión, visión, y vida, sin...el metal.

Gracias a quienes aportaron experiencias personales para estas líneas...y para quienes aprecian su significado.