30 Años de Bajo Zero: Una Noche de Clásicos para el Metal Venezolano

El pasado 21 de marzo, los espacios del Teatrex El Bosque en Caracas se convirtieron en el epicentro del Metal Nacional para celebrar las tres décadas de trayectoria de una de las instituciones del género en el país: Bajo Zero. Acompañados por Artypics, Hecatombe y Ashes, el evento prometía una velada de alto calibre, y definitivamente no decepcionó.

Aunque el inicio estaba pautado para las 5:00 p.m., las puertas y el sonido arrancaron cerca de las 5:30 p.m. Si bien en la movida un retraso de media hora suele ser insignificante, la estricta política de cierre del Teatrex a las 9:00 p.m., jugaría un papel determinante en el desarrollo del cartel que más adelante terminaría pasando factura. Sin embargo, la impecable organización y el excelente sonido del recinto compensaron con creces este detalle.

Artypics: La chispa que encendió la mecha

Los encargados de abrir el escenario fueron los caraqueños de Artypics. Esta banda revelación, con su sonido heavy fuertemente influenciado por el rock alternativo y matices de post-grunge, arrancó con una energía arrolladora. Descargaron temas de su propio repertorio como No Coming Back, Fallen Angel, Hora Cero y Transmisión Rebelde.

Conscientes de su público, la banda decidió cerrar su bloque rindiendo tributo a sus influencias, despachando potentes versiones de Metallica como All Nightmare Long y The Thing That Should Not Be. Cuando parecía que se despedían, la insistencia de los asistentes los obligó a enchufar nuevamente sus instrumentos para un cierre triunfal e improvisado con el clásico Master of Puppets.

Hecatombe: Brutalidad con historia

Casi de inmediato, el escenario fue tomado por el trío de Hecatombe. Con su bestial puesta en escena, inundaron la sala de su enérgico post-hardcore. De forma paradójica, la banda también se encontraba celebrando alrededor de 30 años de recorrido en la escena, demostrando por qué son unos veteranos indiscutibles.

Su setlist fue un viaje por todas sus etapas, mezclando sus clásicos más añejos con los temas de su etapa de reformación. Parte del clímax de su presentación llegó con aplastantes versiones de Slave New World de Sepultura y Wasting Away de Nailbomb, que acompañados con los clásicos Branto Bronquio Tomoi..dismo (o como quiera que eso se pronuncie) y El Burro Rockero,  no dejó a nadie indiferente.

Ashes: Sacrificio por la hermandad

El tercer turno fue para Ashes, banda caraqueña que comparte una estrecha relación de giras y hermandad con Bajo Zero. Salieron a tarima con una potencia indudable, soltando cañonazos como Broken, Machine Of Hate y Broken War.

Lamentablemente, el pequeño retraso inicial pasó factura en este punto de la noche. Ante la inminente hora de cierre del local, Ashes demostró un gran compañerismo al recortar drásticamente su presentación. Sacrificaron su tiempo en tarima para garantizar que los homenajeados de la noche pudieran ejecutar su setlist completo, un gesto de verdadera camaradería en la escena.

Bajo Zero: 30 años de contundencia

Finalmente, llegó el momento más esperado. Tras preparar meticulosamente el escenario y asegurar una ecualización impecable, Bajo Zero tomó el control absoluto. En lugar de un inicio lento, la banda pisó el acelerador a fondo abriendo con Manifestación. La sorpresa no se hizo esperar cuando, apenas en el segundo tema, soltaron el clásico Q.C.R.A., una joya que muchos esperaban quizá para instancias finales y que desató la euforia inmediata.

La maquinaria no se detuvo, repasando su historia con Sombra de Muerte, Possessed By The Shadows, Caminos Inhumanos, No Más Humillación y Sacrificados. El cierre dorado, como era de esperarse, llegó de la mano de su himno indiscutible: Santería. La conexión entre la banda y el público fue total, con un Teatrex volcado en energía y acompañando cada estrofa.

El concierto de celebración de los 30 años de Bajo Zero dejó claro que el metal en Venezuela sigue latiendo con fuerza. A pesar del detalle del tiempo, las cuatro agrupaciones estuvieron al más alto nivel, apoyadas por una excelente organización y un sonido de buen nivel que no siempre se disfruta con tanta claridad. Se respiró un ambiente inmejorable de hermandad entre colegas, músicos y seguidores del medio; demostrando que eventos de esta naturaleza no solo son necesarios, sino vitales para mantener viva nuestra escena.

Reseña: Jorge Leonardo Rojas
Fotos: Federico Rodríguez